Especialistas destacaron la importancia de elaborar estrategias de control para combatir la Anemia Infecciosa Equina en Argentina

En el marco del primer Congreso Argentino sobre Anemia Infecciosa Equina, organizado por la Cámara de la Industria Nacional Equina (CAMINE), criadores, veterinarios, investigadores y funcionarios municipales y nacionales compartieron experiencias sobre la problemática en nuestro país.

La Cámara de la Industria Nacional Equina (CAMINE) llevó adelante, este miércoles 14 de abril, el primer Congreso Argentino sobre Anemia Infecciosa Equina, que contó con la participación de alrededor de 200 personas a través de Zoom y YouTube. En la oportunidad, criadores, veterinarios, investigadores y funcionarios municipales y nacionales compartieron conocimientos y experiencias sobre la problemática en la búsqueda de una mejor comprensión global de sus implicancias y de la importancia de elaborar estrategias claras para su control.

UNA ENFERMEDAD QUE NOS PONE EN JAQUE”

El encargado de abrir el debate fue Carlos Dodera, presidente de la Asociación de Veterinarios Equinos (AAVE) y de la Comisión de Salud y Bienestar Animal de CAMINE, quien expresó que “cuando hay políticas y conciencia se la puede controlar e incluso erradicar”, aseguró.

En Argentina, la AIE fue descubierta oficialmente en 1964 y en la actualidad es el mayor desafío que enfrenta la industria equina local. Al respecto, el presidente de la AAVE advirtió: “La evolución de nuestra profesión acompañó el enorme crecimiento de la industria equina, pero lamentablemente en este rubro, una enfermedad que nos pone en jaque, no hemos podido avanzar. Si no estamos todos en el mismo barco no vamos a poder controlar la enfermedad. Hay que mantener los controles pero además cada uno de los protagonistas de esta industria tiene que tomar conciencia. La AIE no solo enferma al caballo sino que nos obliga a su sacrificio, nos quedamos sin caballo, y todos los que estamos en la industria nos quedamos sin trabajo”.

FORMAS DE TRANSMICIÓN

La segunda disertación del Congreso estuvo a cargo de María Barrandeguy, investigadora del INTA y profesora de Enfermedades Infecciosas en la Escuela de Veterinaria de la Universidad del Salvador, quien lleva 40 años trabajando con la AIE. “Es un poco frustrante saber que estamos en el mismo lugar o incluso un poco peor”, reconoció de entrada la especialista.

Según explicó Barrandeguy, la forma natural de transmisión de la AIE es a través de insectos hematófagos (principalmente tábanos), pero hoy la causa principal es el manejo inadecuado por parte del hombre (iatrogénesis) por el uso de jeringas infectadas. “Tenemos que educar para que nunca se use la misma aguja para más de un caballo. Un caballo, una aguja”, remarcó. Luego, añadió que “en las agujas pueden quedar hasta 100 microlitros de sangre y el virus permanece viable durante 96 horas, mientras que los tábanos pueden tener entre 5 y 10 nanolitros de sangre en la cavidad bucal y el virus puede ser viable hasta 30 minutos. Las moscas de los establos también son transmisoras pero no tanto como el tábano porque cuanto más grande el insecto, más eficiente es en la transmisión de virus. Los mosquitos y la mosca de los cuernos, por su parte, no son transmisores del virus”.

Barrandeguy describió el comportamiento de los insectos vectores a la hora de alimentarse y transmitir mecánicamente el virus, y destacó que “cuando hay un caballo infectado, la distancia de 200 metros del resto de los animales asegura que la transmisión por vía de insectos sea prácticamente nula”. Por eso recomendó mantener distancias de 200 metros como zona buffer de los caminos.Otras formas de transmisión de AIE que comentó la investigadora son “las transfusiones de plasma contaminado, la transmisión vertical (en el útero o por lactancia), venérea, por aerosoles o por el uso de espuelas infectadas, pero aclaró que son formas marginales y que en primer término se debe apuntar a la iatrogénesis y a los insectos hematófagos”.

Para finalizar, Barrandeguy sintetizó que “los factores críticos de transmisión son los animales que se encuentran cursando enfermedad clínica aguda, las regiones o épocas del año con elevada densidad de vectores y la alta concentración de caballos con poca distancia entre animales sanos e infectados”.

MÉTODOS DE DETECCIÓN

Otra de las disertaciones fue la de Teótimo Becú, médico veterinario director del laboratorio Clínica Equina, quien puso el foco en los métodos de detección de la enfermedad y mostró algunas conclusiones que arrojan los testeos en la provincia de Buenos Aires. ”El test de coggins es extremadamente noble, es muy específico y muy rara vez da falsos positivos. Es sencillo de hacer pero la persona que lo hace tiene que tener cierto expertise. Elisa es más sensible que el coggins y se puede hacer más rápidamente, la desventaja es que es caro y da más falsos positivos que el coggins”, comparó.

Luego, afirmó que en los caballos deportivos de alto valor de la provincia de Buenos Aires la situación es diferente a la de las provincias endémicas con 70 por ciento de prevalencia de la enfermedad. “En muchos países, incluso en Europa y Estados Unidos hay zonas endémicas en las que es imposible hoy erradicar la enfermedad, pero sí se puede separar a los caballos caros, que los caballos que están en clubes de polo, árabes, hipódromos no tomen contacto con esa población marginal”, dijo Becú.

En su laboratorio, en 2020 Becú hizo 11.000 tests, el 80 por ciento de ellos a caballos pura sangre. Solo el 0,08 por ciento dio positivo, y la gran mayoría de esos casos eran caballos mestizos. “Todo lleva a la población de mestizos y al corredor del Paraná. La población de caballos de alto valor deportivo está prácticamente libre de AIE, el problema es cuando toman contacto con la población marginal que nadie controla”, advirtió.


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AISLAR ANIMALES SOSPECHOSOS”

A su turno, Alejandro Enríquez, profesor a cargo de la Clínica de Equinos de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Nacional del Litoral, puso el foco en la situación del rodeo equino en esa región en la que las características ambientales favorecen la dispersión del virus. “Cuando se inundan las islas y hay que sacar hacienda, los caballos trabajan durante varios días en un ambiente con la enfermedad endémica. Son caballos con la enfermedad crónica que ante el estrés agudizan el cuadro, y cuando se los saca de ahí, con alta carga viral, no hay mucho lugar a donde llevarlos, quedan cerca de otras tropillas y la enfermedad se expande”.

Enriquez enumeró las principales medidas de control que se deben llevar a cabo en establecimientos con caballos infectados o sospechosos. “Aislar a los animales sospechosos y en algunos casos sacrificarlos es parte del ABC. En los predios deportivos se realiza el test de coggins cada 60 días y en estas situaciones se puede acortar ese plazo. Además, se puede complementar con otros exámenes como Elisa, a los caballos que transitan se les debe realizar control serológico cada 45 o 60 días y se debe pedir la libreta sanitaria a todos los animales que ingresan a los establecimientos”.

ARTICULAR ROLES Y OBJETIVOS”

En representación del Estado participó Ximena Melón, directora nacional de Sanidad Animal del SENASA, quien mostró que las condiciones sanitarias difieren en cada región. “Hay índices de prevalencia de hasta 60 por ciento de los predios en algunas zonas y otras zonas libres de la enfermedad”, dijo.

“En líneas generales, en la Argentina hay tres estatus diferentes frente a la AIE. La Patagonia, al sur del río Colorado, está libre de la enfermedad. El centro y oeste del país está bajo control y requiere un seguimiento cercano de la problemática, y en el Litoral y noreste del país, las zonas más húmedas, la enfermedad es endémica y no se la pretende erradicar. En la Argentina en lo que va del año se identificaron 400 equinos con AIE. Según los datos epidemiológicos que maneja el SENASA, en el norte hay prevalencias de más del 35 por ciento, mientras que en el centro hay dos por ciento de prevalencia”, mencionó.

Según destacó la funcionaria, “la estrategia actual de control, establecida en la norma 617/05, es similar en todo el país salvo en las zonas libres, pero la propuesta es comenzar a llevar una estrategia diferenciada, resguardar las poblaciones libres y las poblaciones deportivas pero también dar respuestas de control a los equinos rurales”.

“La alta movilidad de los animales afecta la capacidad de control. Tenemos que saber cuántos animales hay y en dónde están. Tenemos un subregistro de los equinos en Argentina. Además necesitamos ayuda para eficientizar los instrumentos de identificación y documentación (libreta sanitaria y pasaporte equino)”, dijo Melón, y agregó que “cuando la transgresión de la regla es la norma, el control nunca es suficiente. Es un buen síntoma del sector hacer este congreso y estar discutiendo sobre la AIE. Tenemos que articular roles y objetivos”.

Ingresá aquí para ver el video del Congreso.

Fuente: CAMINE

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