Sanidad en cuarentena: Cómo trabajaron los veterinarios para disminuir patologías en caballos deportivos

Desde IntelVet dialogamos con un veterinario especialista en Medicina Deportiva del Equino y con un referente de la industria de medicamentos para caballos.

La pandemia causada por el Covid-19 modificó la normalidad en todo el mundo a una escala que todavía aún no se puede determinar. En nuestro país, la primera respuesta para combatir la enfermedad fue disminuir al mínimo posible la circulación de personas, prohibiendo todas las actividades que estaban fuera de las esenciales.

Esa primera respuesta global no contempló muchas situaciones particulares de actividades a las que un parate completo, durante mucho tiempo, les generaría consecuencias irreversibles. Entre esas actividades se encuentran el turf, la equitación, el polo, entre otros deportes que tienen como actores principales a los caballos.

El equino de competición es un deportista de alto rendimiento, que está acostumbrado a tener un importante gasto metabólico y energético que se produce por el entrenamiento y la competencia, por lo que estar estabulado todo el día le genera muchos trastornos como vicios por exceso de energía, por aburrimiento, entre otras cosas, que repercuten en su bienestar y su sanidad general.

En la actualidad son mínimas o nulas las competencias de deportes con caballos, pero el estado general de los animales es de destacar ya que, a cinco meses del inicio de la cuarentena, se pudo disminuir una gran cantidad de patologías propias de la falta de actividad y los principales actores de ese logro fueron los médicos veterinarios.

Los profesionales de la sanidad animal, agrupados en distintos foros a lo largo y ancho del país, se movieron con rapidez e intercambiaron conocimientos para desarrollar y presentar protocolos que les permita a los caballos realizar entrenamientos y ejercicios mínimos, con el objetivo de priorizar su salud. El resultado del trabajo conjunto de los veterinarios fue que, en menos de un mes, obtuvieron las autorizaciones y los caballos comenzaron a entrenar.

Al respecto, desde INTELVET dialogamos con Julio Gesualdi, médico veterinario radicado en Concordia (Entre Ríos) especialista en Medicina Deportiva del Equino, quien nos brindó más detalles sobre el trabajo que se realizó en estos meses para cuidar la sanidad física y psíquica de los caballos.

Gesualdi realizando una ecografía de tórax

“Lo primero que hicimos fueron protocolos de alimentación, priorizando el bajo gasto de energía por el no entrenamiento y competencia, ya que la dieta de los caballos de deporte tiene un alto porcentaje de hidratos de carbono y hubo que reducirlo, porque su ingesta en exceso produce patologías importantes que, si no son tratadas a tiempo y correctamente, pueden terminar en la muerte del animal, como un problema multisistémico que repercute en los vasos, denominado Infosura o Laminitis, sumado también a trastornos digestivos y respiratorios por la disminución de la ventilación y el exceso en el tiempo de estabulación”, comentó Gesualdi.

“Racionamos por caballo, por peso, por actividad, en resumen, tuvimos que hacer una medicina más personalizada porque hay caballos extremadamente nerviosos, o que tienen problemas preestablecidos que se agravan con el exceso de tiempo dentro del box”, agregó.

En una segunda etapa, cuando los caballos empezaron a entrenar “tuvimos que hacer protocolos priorizando el entrenamiento ya que si a un caballo que estaba en reposo lo llevas a un entrenamiento de mucha intensidad, como sería el trabajo previo a una competencia, su cuerpo no está preparado para soportarlo y eso le podría ocasionar problemas musculares, articulares, en los tendones y ligamentos, por citar algunos ejemplos”.

En ese sentido, Gesualdi explicó que “el caballo exige mucha atención del profesional que trabaja en las caballerizas ya que la mayoría de los caballos de deportes pasan entre 20 o 22 horas por día dentro de sus boxes, con dimensiones que van desde 9 a 12 metros cuadrados, lo que lleva a que se generen muchos trastornos por estrés, si se prolonga el tiempo de estabulación”.

ROL DEL VETERINARIO

“Cada Hipódromo los días de reunión o de carreras, tienen su personal veterinario que trabaja en tres roles principalmente: la admisión de caballos, verificación de la sanidad y revisación del equino previo y posterior a la competencia”, mencionó Gesualdi.

“La deportología equina ha avanzado mucho en el diagnóstico ya que nosotros trabajamos con individuos que no pueden manifestar verbalmente sus dolencias, de un porte y peso grande, entonces el diagnóstico previo es tan importante como el tratamiento de las lesiones y en ese punto es fundamental el rol del veterinario en la caballeriza”.

“Ese trabajo no puede ser reemplazado por una máquina y, en ese aspecto, Argentina tiene un recurso humano fabuloso, equiparable a cualquier profesional de primer nivel en el mundo. La preparación técnica en las universidades del país es de excelencia y eso hay que valorarlo”, añadió.

Gentileza: Mazzullafinish

TECNOLOGÍA Y CABALLOS DE PRIMER NIVEL

“Argentina tiene la tecnología para asistir cualquier tipo de lesión que se produzca en los caballos que practican deporte, salvo excepciones de alguna maquinaria muy específica extremadamente costosa, a los que en otros lugares se accede con más facilidad y aquí es más difícil de adquirir por los vaivenes de la economía”.

“También producimos y criamos caballos de muy buena genética, que se exportan a varios países del mundo en valores muy altos y esos caballos son formados y criados en Argentina con la asistencia y asesoramiento de veterinarios argentinos”

NUEVA NORMALIDAD

El pasado 28 de agosto volvió la actividad en el hipódromo de Palermo y para las próximas semanas está programado que comiencen a realizarse más competencias en distintos hipódromos del país, con estrictos protocolos de higiene y seguridad que incluyen la no asistencia de público, el límite de personas por caballo, competidores radicados en las cercanías de cada hipódromo y apuestas on-line, entre otras.

Sobre el estado en el que llegarán los caballos ante una eventual competencia, Gesualdi volvió a destacar la gran ventaja de “haber podido seguir entrenando durante la cuarentena” y añadió que “los entrenamiento actuales son de mantenimiento y el caballo está entrenado para competir pero le falta la puesta a punto, que se genera de dos a tres semanas previas a la competencia, entonces los caballos llegarán sin ningún tipo de problemas y estarán listos en un 100%”.

IMPACTO EN LA DEMANDA DE MEDICAMENTOS

La falta de competencias impactó directamente en la demanda de medicamentos equinos que llegaron a niveles mínimos. Al respecto, dialogamos con Andrés Villalva, médico veterinario y Director Técnico de Investigaciones Veterinarias Sudamericanas (IVS), un laboratorio argentino que desde 2018 elabora una amplia gama de productos farmacéuticos bajo normas GMP (Good Manufacturing Practices) y está ubicado en la localidad de Bragado (provincia de Buenos Aires).

Al respecto, Villalba comentó que “ha sido un año muy difícil ya que, desde que comenzó la cuarentena y se prohibieron las carreras, solo tuvimos una mínima demanda interna en cuestiones de mantenimiento. En ese marco, lo que nos ha mantenido con vida es el mercado externo ya que nuestra actividad tiene la mira en otras regiones de mundo, como Medio Oriente, en donde la actividad hípica es muy fuerte y, aunque sufrieron impactos por la pandemia, tienen otro tipo de capacidad de recuperación económica”.

“Esperamos la vuelta de las carreras con mucha ansiedad y emoción pero, por otro lado, lo vemos con cierta preocupación ya que esta crisis debería servir para corregir cosas que no estaban bien y vemos que eso no va a pasar. Todavía hay muchos aspectos dentro de la industria que siguen sin corregirse como las apuestas online, su marco regulatorio y su informalidad; el monto de los premios de las carreras; la cantidad de nacimientos anuales en los establecimientos de crías que viene decreciendo, entre otras cosas”.

Finalmente, Villalba manifestó que “siempre hay cosas para mejorar, para seguir evolucionando, la industria veterinaria, desde el lado farmacéutico equino, siempre ha sido muy informal, tenés un mercado paralelo con productos sin registros, ni autorizaciones para la venta y administración en un caballo, y creemos que esta crisis debería servirnos para mejorar en conjunto”.

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