Dante Di Nucci: “El límite tan estrecho entre lo doméstico y lo silvestre es una bomba de tiempo”

IntelVet dialogó con el veterinario especialista en rehabilitación de animales silvestres sobre las características de su trabajo, el rol de los refugios, la necesidad de concientizar a las personas y las principales problemáticas que afectan a estas especies.

Continuando con las entrevistas a profesionales vinculados a los animales no convencionales, IntelVet realizó una entrevista con Dante Di Nucci, médico veterinario recibido de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Nacional de Rosario, candidato a magíster en Salud Animal de la Universidad de Buenos Aires, diplomado en Manejo de Fauna Silvestre ex situ por el Zoológico Nacional de Cuba, que actualmente trabaja en el Refugio de Animales Silvestres “Güirá Oga” de la provincia de Misiones, es investigador adscripto de Fundación de Historia Natural Félix de Azara y vicepresidente de la Asociación Latinoamericana de Veterinarios de Fauna Silvestre (ALVEFAS).

En la oportunidad, Di Nucci relató que “desde que entré a la facultad sabía que iba a trabajar con animales silvestres por lo que, en paralelo con la educación formal, fui incorporando conocimientos más relacionados con la temática a través de pasantías, cursos y talleres”.

“Existe una falencia a nivel de facultades sobre los conocimientos que se dictan referidos a los animales silvestres. Creo que se le debería dar mayor importancia para que el veterinario salga con un mínimo de conocimientos”, expresó para luego añadir que “además de saber qué hacer, es muy importante que el profesional sepa que no hacer porque lo peor que te puede pasar es empeorar el problema con el que venía el animal”.

Lechuza vizcachera con vendaje en bola, post cirugía por fractura de tibiotarso.

Sobre Güirá Oga, el veterinario mencionó que “es, básicamente, un centro de rehabilitación porque, que si bien hay animales estables que por distintos motivos no se pueden liberar, el trabajo fuerte es el rescate y rehabilitación de fauna silvestre”.

“El mayor porcentaje de animales que llegan al refugio son aves como tucanes, rapaces, lechuzas, urutaú, psitácidos y, de mamíferos como ocelote, margay, yaguarundí, tirica, coatí, mono caí, mono carayá, tamandua, venados, marsupiales, entre otros”.

Luego, mencionó que “la problemática más común con la que entran los animales tienen que ver con una causa antrópica. Se trata de una problemática muy grande que existe y que el centro ayuda a mitigar”. Entre las acciones del hombre que generan daño a los animales enumeró “el mascotismo, el tráfico ilegal, el atropellamiento en rutas, la caza, el uso de gomeras y aire comprimido como diversión. Otra problemática muy común y que causa muchas muertes es el ataque de perros y gatos a animales silvestres”.

Pesaje de un Añapero castaño.

RESCATE, REHABILITACIÓN Y REINSERCIÓN

“Nosotros no tenemos función de “Policía” por lo que para incautar un animal tiene que haber una fuerza competente que sea de la jurisdicción, como agentes del ministerios de Ecología, guardaparques provinciales o nacionales, Gendarmería, Policía Aeronáutica, Federal, de la provincia, etc. Nosotros podemos acompañar el procedimiento y dar nuestro aporte”, mencionó Di Nucci y luego agregó que “lo que hacemos comúnmente son rescates de animales que no tienen “tutores” y están en la vía pública; que entraron a un domicilio o cuando una persona lo entrega por propia voluntad”.

Luego, el especialista mencionó diversos casos que lo marcaron durante su trabajo en Güirá Oga: “Actualmente estamos trabajando con un ocelote que fue atropellado y llegó con politraumatismos y múltiples fracturas. Luego, del accidente, el animal se arrastró 300 metros hacia el monte y tuvimos que ingresar para encontrarlo. Fue una situación única porque tuvimos que anestesiar al felino en medio del monte y con una tropilla de monos Caí en los árboles alrededor nuestro y gritando ante el peligro de la presencia del ocelote”.

Milano tijereta en proceso de rehabilitación.

“Otra situación linda fue la de un mono caí adulto, que había sido atacado por perros. Estuvo seis meses en tratamiento porque llegó heridas abiertas y contaminadas en tres de los cuatro miembros, en la zona lumbar, se le veía la apófisis vertebral expuesta, pérdidas de movilidad y, después de trabajar durante seis meses, se recuperó y lo pudimos liberar. Otro caso, de un águila crestada real que había recibido un disparo. Tuvimos que trabajar en la rehabilitación para que pueda volver a volar y logramos liberarla”, agregó.

Mona carayá con fractura de húmero, yeso post cirugía.

Al respecto, Di Nucci consideró que “trabajar en rehabilitación es duro porque te encontrás con animales en muy mal estado y el porcentaje de éxito es mucho más bajo si lo compraras con atenciones en una clínica o zoológico, porque estás trabajando con animales que llegan muy complicados. De todas formas, cuando logras rehabilitar y liberar un animal, la sensación es muy gratificante y compensa todos los malos momentos”. Además, este trabajo representa un gran desafío profesional porque “tener que hacer desde emergentología, manejo de anestesia, medicina general e interna, cirugía y laboratorio”.

VIGILANCIA EPIDEMIOLÓGICA

“La transmisión de enfermedades de animales domésticos a silvestres es difícil de medir pero es un riesgo latente, por ejemplo, aquí hemos tenido un caso de zorro con moquillo. El límite tan estrecho entre lo doméstico y lo silvestre es una bomba de tiempo”, remarcó Di Nucci.

En ese sentido, mencionó que “los centros de rehabilitación, además de su función propia, también pueden ser un buen eslabón de vigilancia epidemiológica ya que uno de los mayores costos para hacerla en animales de vida libre es salir a capturarlos. Entonces, en los centros disminuís ese costo porque los animales te llegan continuamente y muchos de ellos con patologías y de zonas donde hay una interfaz entre lo doméstico y lo silvestre, por lo que aumentan las chances de encontrar algún patógeno”.

Puntualmente, mencionó que en Güirá Oga “a todo animal que entra le tomamos muestras para armar una seroteca donde se guarda una alicuota de suero y otra de coágulo, para futuras investigaciones de agentes patógenos”.

Cachorro de margay.

EDUCACIÓN

Sobre la importancia de la concientización para preservar a estos animales, explicó que “hay que realizar trabajos continuos de educación en la población para disminuir las amenazas que causamos sobre la fauna silvestre”

“También hay que educar a los que tienen animales de manera ilegal y a los que los devuelven de manera voluntaria porque, en la mayoría de las veces, las personas entregan un animal cuando se transforma en un problema por lo que allí hay que explicar el daño que se le hizo a ese animal para que no vuelva a suceder”, añadió.

Al respecto, Di Nucci explicó que “a medida que un animal pasa más tiempo en una casa de familia, con lo que ello implica, menos posibilidades tiene de poder reinsertarse a un grupo y mucho menos a vía libre. Dentro de estas situaciones, y dependiendo el tipo de animal, hay situaciones prácticamente imposibles, otras que son difíciles y otras que se pueden trabajar”.

“Por ejemplo, un primate que desde que nació vive en una casa de familia, ya de adulto lo único que conoce y, de hecho es su grupo social, son las personas por lo que es casi imposible incluirlo dentro de un grupo de primates o en libertad completa. Del mismo modo sucede con los felinos, como un puma que vivió en una casa de pequeño ya no puede ser liberado porque cuando salga lo primero que va a buscar será una zona urbana”.

“Esos casos son animales que “biológicamente están vivos, pero ecológicamente están muertos” porque quedan condenados a estar al cuidado humano. Por lo tanto, nuestro deber es darle una muy buena calidad de vida y utilizar esta situación para trabajar en la educación para que no se vuelva a repetir”, remarcó el profesional.

Sobre la tenencia de animales no convencionales de origen legal, remarcó “la importancia de educar sobre la tenencia responsable para que cada uno sepa si tiene el lugar, el tiempo y la economía adecuada para mantener ese animal. Otra cuestión es saber si hay un profesional cerca para atender a la mascota, esto es algo muy importante y muchas veces no se piensa con antelación”.

Por último, Di Nucci le dedicó un mensaje a los colegas que están interesados en esta rama de la veterinaria: “como primer consejo es que tengan una buena base de medicina general y que, después, se acerquen a colegas, asociaciones, que ya tienen camino recorrido para poder nutrirse y suplir las carencias que existen en la educación formal. La profesión es muy linda, hay lugar para todos y se necesitan más profesionales que se dediquen a esta rama”.

Deja un comentario