Enriquecimiento ambiental: ¿Qué es y cómo aplicarlo en el proceso de rehabilitación de animales silvestres?

IntelVet dialogó con Antonio Sciabarrasi, médico veterinario especialista en animales silvestres, sobre esta herramienta que, aplicada correctamente, mantiene los sentidos del animal activos mientras está en cautiverio y lo prepara de la mejor manera para su liberación.

Antonio Sciabarrasi es médico veterinario, veterinario, Especialista en Rescate y Rehabilitación de Fauna (Ministerio de Ambiente de Ecuador), Diplomado en Clínica de Animales de Zoológicos y Mascotas No Convencionales (Facultad de Hidalgo, México), Master en Ecología (UNESCO, España), está en proceso de doctorarse en Ciencias Veterinarias (FCV – UNL), miembro de la Asociación Latinoamericana de Veterinarios de Fauna Silvestre (ALVEFAS), además, es jefe de las cátedras de Zoología, Diversidad y Ambiente y de Seminarios de Ecología, desde el año 2007 trabaja en el Centro de Rescate, Investigación y Rehabilitación de Fauna Silvestre “La Esmeralda” en la ciudad de Santa Fe y está a cargo de 10 programas de conservación de loros, desde México a Argentina.

En primer lugar, Sciabarrasi se refirió a su trabajo en “La Esmeralda” el cual es un ente del Estado provincial de Santa Fe y es el único centro de fauna habilitado en toda la provincia. “Es un centro de rescate, rehabilitación y reubicación de fauna, que cuenta con un grupo de trabajo de alrededor de 30 personas entre veterinarios, cuidadores, especialistas en saneamiento ambiental y biólogos”, explicó el veterinario.

“Todo lo que pasa con la fauna en la provincia viene a La Esmeralda, entre incautaciones, animales que fueron atropellados, aves que sufrieron accidentes durante la migración, entre otros. Para dimensionar, el año pasado ingresaron alrededor de dos mil individuos de diferentes especies. Actualmente, tiene alrededor de 200 especies diferentes y el promedio de liberación de los animales que ingresan ronda el 60 o 70 %, de los cuales el 92 al 95% son aves de diferentes especies, después también recibimos reptiles y, en menor medida, mamíferos”, enumeró Sciabarrasi.

Sobre el trabajo diario, explicó que “con el correr de los años hemos organizado muchos protocolos de trabajo para distintas especies, por ende, ya sabemos que hacer de antemano y, entonces, el índice de fracaso es cada vez menor. Contamos con protocolo para manejo de loros, tortugas de tierras y de agua, yacarés, especies exóticas invasoras, cardenal amarillo, pavos salvajes, monos carayá, aves rapaces, y aguará guazú, entre otros”.

Consultado sobre sus sensaciones a la hora de transitar el proceso entre que llega un animal al Centro y se lo libera, el veterinario mencionó que “realizar una liberación está dentro de los lineamientos ético-profesionales de mi trabajo, no lo tomo como algo bueno que hice, sino que está dentro de mi trabajo y es mi responsabilidad por el rol que ocupo. Luego, agregó que “la liberación como tal es emocionante pero es una gran responsabilidad previa el decirle a las autoridades que ese animal está para ser liberado porque con nuestra opinión le estamos dando salida a un animal a la naturaleza lo cual puede ser positivo o negativo. Particularmente, creo que es más emocionante todo el proceso previo, tanto el rescate como la rehabilitación por el desafío que representa”.

ENRIQUECIMIENTO AMBIENTAL

Sciabarrasi mencionó que “la rehabilitación tiene tres patas: física, clínica y conductual” y se refirió al enriquecimiento ambiental como una herramienta fundamental en todo el proceso de rehabilitación de los animales. “Se trata de una herramienta que en el mundo no se discute aunque muchas veces se malinterpreta y se lo confunde”.

“El enriquecimiento ambiental tiene que ver mantener los sentidos activos del animal mientras está en cautiverio, es algo completamente distinto a la ambientación de un recinto, que es hacer que un ambiente se parezca lo más natural posible”, remarcó Sciabarrasi.

Al respecto, agregó que “el enriquecimiento se utiliza para dos cuestiones: por un lado, cuando un animal está en un proceso de rehabilitación, nos permiten que siga manteniendo o mejorando las actitudes que le van a ayudar en la naturaleza. Y, por el otro, para aquellos animales que lamentablemente no se pueden liberar, es súper importante ya que los va a mantener activos el resto del tiempo que estén allí”.

El especialista explicó que se trata de una técnica que incluye planificación, conocimiento y que es diferente según la especie y el estado de cada animal. “Muchas veces al animal se le da algo para que juegue y se entretenga todo el día y se creé que es enriquecimiento ambiental. Pero no, el enriquecimiento ambiental busca mantener activo las aristas sensoriales, alimenticias, de manipulación de objetos, el entorno y también lo social de cada individuo”.

“Por ejemplo, un loro en la naturaleza pasa el 80% del día buscando comida mientras que un loro sin enriquecimiento en un centro de fauna, o si se lo tiene como mascota, se le da de comer en cinco minutos y el resto del día no tiene qué hacer. Entonces, en ese aspecto se debe brindar un enriquecimiento alimenticio armando un cronograma y una forma de darle comida que lo mantenga activo durante la mayor parte del día”, destacó el veterinario.

Otro tipo de enriquecimiento es el sensorial. “Nuevamente tomando como ejemplo a un loro que en la naturaleza es una presa, cuando está en cautiverio se lo ejercita reproduciendo el ruido de un depredador, como puede ser un gavilán, en un momento aleatorio del día para que pueda vivir esa experiencia y la reconozca. Muchos pueden pensar que es generarle un estrés innecesario al animal pero hay que tener en cuenta que, en la naturaleza, los animales presa siempre viven con un nivel de estrés”.

“También se trabaja sobre lo social porque la mayoría de los loros son monógamos, entonces, un loro en un Centro de Fauna que está solo en una jaula no vive en bienestar. Lo social es muy importante y para liberarlo tiene que saber comer, buscar su comida, compartirla, saber estar con la pareja, estar en grupo, manipular utensilios, tener cuestiones sensoriales marcadas, aparte de las cuestiones clínicas y físicas”.

Sciabarrasi volvió a remarcar que “para cada animal el plan de enriquecimiento es distinto” y puso como ejemplo a un aguará guazú: “es un animal crepuscular, con tendencia a ser nocturno en verano, y más diurno en el invierno, por lo cual su programa de enriquecimiento se va a ir adaptando, y manejar los tiempos entre un estímulo y otro porque no podemos tirar un juguete y dejárselo cuatro días. Hay animales que cada hora y media hay que cambiarle el estímulo, por lo cual hacemos planillas de trabajo con cronogramas que se ajustan a lo que necesita el individuo para ser liberado”.

ZOOLÓGICOS

“Actualmente, pese a muchas opiniones, los zoológicos se están volviendo a abrir. El término no importa, porque hay buenos zoológicos como así también hay centros de rescates que son malos, lo importante es qué es lo que hacen y que estén habilitados porque eso los obliga a tener condiciones mínimas de bienestar animal, de seguridad para el animal y las personas que están trabajando, a tener veterinarios, biólogos y otros profesionales relacionados en planta permanente”, dijo el veterinario.

Luego, expresó que “se trata de una cuestión lógica porque si cerramos todos los zoológicos dónde van los animales que necesitan ayuda y quiénes se van a hacer cargo de ellos”. En ese sentido, explicó que “estos espacios cumplen la función de tener animales de la fauna en un contexto de encierro pero ese encierro no tiene que ser tomado como algo nefasto porque muchas veces están por tiempos cortos para rehabilitarse o porque son animales que no se pueden liberar”.

“Los centros de fauna son muy importantes para darle una mano a animales que necesitan ayuda, para capacitar a los veterinarios cuando salen de la facultad, la idea es que los nuevos zoológicos tengan otra mirada de la que se tenía décadas pasadas, una mirada de conservación y educativa”.

“Hay zoológicos que han criopreservado semen de animales que se extinguieron hace muchos años y hoy han vuelto a la vida, como el ciervo del Padre de David. También hay casos de animales que todavía no han vuelto a la vida porque ya no existe más su ambiente, como por ejemplo el guacamayo de Spix que vivía en Brasil y se había extinto, gracias a la cría en cautiverio se pudo volver y ahora se lo está por liberar, después de 10 años de trabajo, pero de su lugar solo quedó el 10%”.

Por último, remarcó que “como sociedad nos tenemos que hacer cargo porque si no queremos que los animales estén en cautiverio tenemos que cortar con el desmonte, ir más despacio en rutas, controlar la contaminación de los objetos que compramos, entre otras cosas”, aunque “lamentablemente hay que decir que esto va en aumento y cada vez hay más centros de fauna”.

This Post Has One Comment

  1. Mitiam Insfrán

    Excelente. GRACIAS

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