“El desafío es que el productor ovino entienda que el trabajo veterinario es una inversión”

Desde IntelVet dialogamos con Javier Confalonieri, médico veterinario especialista en reproducción de ovejas y cabras, quien nos habló sobre la demanda de veterinarios en la especialidad, la necesidad de formarse, la relación con los productores y las particularidades con respecto al trabajo con bovinos.

Javier Confalonieri, es médico veterinario, docente de la cátedra de Reproducción de la Universidad de Buenos Aires, especialista en reproducción, tanto en vacas como en ovejas y cabras; además, brinda capacitaciones de inseminación, ecografías y transferencia embrionaria, entre otros. Desde IntelVet dialogamos con Confalonieri sobre el crecimiento producción ovina y caprina en el país, la demanda de veterinarios especialistas en la materia y las diferencias con el trabajo a campo con bovinos.

En primer lugar, Confalonieri explicó que la producción lanera se encuentra, mayoritariamente, el en Sur del país, mientras que los ovinos para carne y leche se reparten en la zona centro y norte de Argentina. Estamos volviendo a la antigua cultura, donde en 1940 había 50 millones de cabezas de ovejas en el país. Luego hubo una gran caída que llevó a tener 12 millones de cabezas en el año 2000 y, actualmente, la cantidad está aumentando gracias a distintas herramientas, como la Ley Ovina, que permitieron mayor inversión y un rebrote de la actividad”, añadió Confalonieri.

Además, explicó que “actualmente hay un crecimiento y una revalorización de la producción ovina gracias a la apertura de la importación de embriones y semen desde Reino Unido. Luego, añadió que “Argentina tiene un excelentísimo material genético, por ejemplo, en Hampshire Down, pero todavía no lo sabemos explotar”.

Confalonieri mencionó que “los productores se dan cuenta que pueden hacer negocios con las ovejas por lo que están con mucha ansiedad y avidez por capacitarse y, también, exigen que los veterinarios estemos a la altura de lo que necesitan”.

En ese sentido, el especialista hizo una autocrítica sobre el nivel de conocimientos sobre pequeños rumiantes con los que sale un veterinario recién recibido. “El veterinario sale poco capacitado ya que se le da muy poca importancia a estas especies en la mayoría de las universidades, lo que los obliga a terminar aprendiendo afuera la parte práctica y teórica”.

A su vez, consideró que “hay una subestimación hacia el veterinario que trabaja con oveja, como también con porcinos y aves, por parte de los otros colegas y, a veces, eso hace que los recién recibidos se retraigan y vean la especialidad como una parte menor de la veterinaria”.

De todas formas, explicó que “hay una avidez por parte de los colegas para formarse y capacitarse y también hay muchas posibilidades para hacerlo a través de cursos y capacitaciones organizadas por universidades y organismos privados”.

EL VETERINARIO COMO INVERSIÓN

Sobre su trabajo diario con productores ovinos y caprinos, Confalonieri explicó que “al igual que con bovinos, el principal desafío del veterinario es que el productor entienda que el veterinario no es un gasto sino una inversión”.

“Hay que tener paciencia y explicar con números lo que queremos hacer y, con el tiempo, empiezan a entender que si mejora la nutrición mejoran los índices reproductivos, si mejora la sanidad se mejoran los índices de procreo y conversión; que haciendo una nutrición adecuada en el período de preparto se evitan las muertes de ovejas por cetósis o el nacimiento de corderos débiles que después se terminan muriendo”, mencionó el veterinario.

“Las personas ponen dinero y te piden asesoramiento para que su inversión sea redituable y, en ese sentido, es más fácil convencer a los nuevos productores de ovinos porque comienzan con otra mentalidad, pensando en producir y ser eficientes”, agregó.

SANIDAD DE LA OVEJA

Sobre la sanidad de las ovejas, el veterinario dijo que “para las ovejas hay dos vacunas: contra carbunclos y clostridiales; después tenes la lucha contra los parásitos internos y externos. En este sentido, suele haber problemas igual que con las vacas, ya que se hacen desparasitaciones sistémicas, sin saber qué parásitos tienen, y eso crea resistencia, además del gasto en antiparasitarios”.

En ese sentido, recomendó “incorporar es un conteo de huevo por gramo (HPG) y cultivo de larva para saber si tenes que desparasitar y con qué”. También mencionó que “otro problema es la miasis que son muy complicadas porque las ovejas se abichan y se entregan”.

Por otro lado, detalló que “en cuanto a la nutrición, hay dos puntos básicos: por un lado, la oveja no tiene que estar debajo de 3 puntos, en una condición corporal de 1 a 5, ya que esto, al momento del servicio, te asegura lograr una mayor cantidad de posibles ovejas melliceras, lo que aumenta la eficiencia de reproducción y de conversión”.


“El otro punto es la nutrición preparto, que también tiene dos aspecto muy claros: En primer lugar, evitar la cetosis de preñez, o toxemia de la preñez, una enfermedad muy difundida y subdiagnosticada. Se trata de un desbalance energético, por lo cual, debemos aumentar energías porque sino el animal se come sus reservas grasas y ellas se transforman en cuerpos cetónicos. A estos cuerpos, al principio, el hígado los convierte en glucosa pero llega un punto donde se supera el nivel de transformación en glucosa y la oveja se muere intoxicada. Esto sucede porque tienen hígado graso tanto en las ovejas gordas de cabaña y en las de pobre condición corporal.”.

“El otro fin que tienen las alimentaciones preparto es lograr aumentar el peso del cordero al nacer, lo que representa que tenga mayor grasa para compensar el cambio brusco de temperatura y estar más vigoroso para mamar para evitar la hipotermia o la inanición que representan el 80% de las causas de muertes en las primeras 72 horas de vida. Además de eso, el aumento de energía en la dieta hace que la oveja tenga mayor calostro al parto y si le suministras maíz, logras un calostro más fluido que le es más fácil para mamar al cordero”, remarcó Confalonieri.

En ese sentido, destacó la importancia de prevenir: “La prevención hay que marcarla a fuego porque es fundamental para no perder porque dar un medicamento es llegar tarde, darle mamadera a un cordero porque se murió su madre es llegar tarde y eso se transforma en pérdidas”.

Luego, aclaró que “no existen recetas sino que uno debe entrar a un campo y ver dónde están las fallas para comenzar a prevenirlas a partir de la acción de uno. Muchas veces la solución son pequeñas medidas de manejo, no muy costosas, que te van a mejorar mucho los números”.

DIFERENCIAS ENTRE OVINOS Y BOVINOS

Confalonieri se dedica al trabajo a campo tanto de bovinos como de ovinos y enumeró las principales diferencias entre ambos: “La diferencia más notoria es el esfuerzo físico. No es lo mismo tener una oveja en una camilla de operaciones para hacerle un lavaje de embriones que hacer lo mismo en una vaca. Tampoco es el mismo riesgo que corres al sacarle semen a un carnero que a un toro”, agregó.

También, explicó que “la oveja es una producción para pequeñas hectáreas, porque en pequeñas hectáreas se puede hacer un negocio rentable que con vacas no funcionaría. Eso genera un arraigo de la gente en los campos porque tienen un cuidado más estrecho e intensivo”.

En cuanto al rédito económico por el trabajo con ovejas, explicó que “un trabajo de inseminación en vacas se cobra 5 kilos de novillo por animal, mientras que en ovinos, no está tan claro, pero aproximadamente es de 1 kilo por oveja. Por lo cual, tenes que apostar a un número alto de animales para que te rinda. Mientras que si haces inseminación con semen congelado a ovejas (por laparoscopía), se cobra más que en vacas pero el número de ovejas que haces es menor que el que harías en vacas”.

Por último, el veterinario invitó a sus colegas a “meterse, capacitarse y desarrollarse” en esta actividad que “está creciendo mucho y es, en muchas aspectos, un campo muy nuevo que nos permite ser más profundos en algunos aspectos como la biotecnología”.

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