“Nuestro trabajo es un símbolo para que la sociedad vea a los animales de otra manera”

Desde IntelVet dialogamos con Juan Núñez, médico veterinario que desde hace cuatro trabaja en CRRE, una asociación civil sin fines de lucro que trabaja diariamente en la rehabilitación de equinos rescatados en situaciones de emergencia, negligencia o abandono.

Desde IntelVet dialogamos con Juan Núñez, médico veterinario recibido de la Facultad de Ciencias Veterinaria de la Universidad Nacional de La Plata, que desde hace cuatro años es el jefe de veterinarios del Centro de Rescate y Rehabilitación Equina (CRRE), una asociación civil sin fines de lucro que trabaja diariamente en la rehabilitación de equinos rescatados en situaciones de emergencia, negligencia o abandono.

En la oportunidad, Núñez mencionó que “el centro es un espacio que se sostiene gracias a donaciones y al trabajo de voluntarios, entre los cuales hay muchos estudiantes de medicina veterinaria que forman una estructura complementaria a la de los cinco médicos veterinarios del equipo que nos permiten tener atención todos los días, durante las 24 horas”. En ese sentido, agregó que “para el futuro tenemos el objetivo de relacionarnos con las facultades para que los estudiantes de medicina puedan hacer aquí sus prácticas preprofesionalizantes”.

Sobre el trabajo diario en el CRRE, mencionó que “los caballos que recibimos vienen en un estado grave. Atendemos casos de fracturas, patologías con miembros expuestos, caballos caídos, cólicos, infosuras, laminitis, potrillos que quedan huérfanos, entre otros. La mayoría de los casos llegan debido a que son abandonados en la vía pública, maltratados o víctimas de accidentes de tránsito”.

En ese sentido, Núñez destacó una particularidad del centro: “algunas enfermedades que se consideran que no tienen tratamiento nosotros las llevamos adelante mediante un plan terapéutico que permiten que los animales vivan más tiempo con una buena calidad de vida”.

Particularmente, el veterinario detalló el método de acción frente a caballos que sufren infosura. “Como generalmente tenemos hundimiento de la falange, combinamos una tenotomía prácticamente aunados con la podóloga. Esto nos permite, con la misma anestesia, hacer el corte del tendón y el desvasado correctivo para que la falange no quede contra el piso sino que se levante. Es un proceso muy emocionante que hacemos de forma conjunta y en equipo”.

Al respecto, destacó que “al ser siempre situaciones de urgencia y de muchos estrés es muy importante la comunicación entre nosotros y es por eso que trabajamos mucho en mejorarla continuamente para obtener los mejores resultados”.

Sobre los elementos con los que cuentan, mencionó que “recientemente incorporamos un autoclave que nos permite mejorar la esterilidad durante las cirugías. Vamos sumando equipamiento poco a poco, todavía nos falta mejorar las instalaciones para hacer más tranquilos las cirugías pero, en cuanto a materiales e instrumental estamos muy completos. Nuestro objetivo es poder construir un hospital equino en el predio”.

“En el CRRE se reciben caballos con lesiones extremadamente graves, por lo cual decidimos empezar a amputarlos cuando no hay otra opción y, al tener tantos casos, sumamos mucha experiencia en poco tiempo y nos volvimos referencia en el tema ya que no es un tema tan desarrollado en nuestro país”. Del mismo modo, añadió que “si bien pulimos nuestras técnicas casi al máximo, la falta de instalaciones óptimas y de anestesia inhalatoria, nos impiden desplegar todo el potencial para hacer esta o cualquier cirugía”.

A su vez, Núñez añadió que “realizamos varios tipos de cirugías y, si es necesario, se envían a un quirófano donde se realizan cirugías más complejas como cólicos, fijación interna de fracturas, entre otras”.

Sobre las amputaciones, el veterinario explicó que “siempre lo más importante es el post-operatorio, porque durante las primeras 48 horas después de la operación el caballo tiene riesgo de muerte al poder romperse los vasos suturados durante la cirugía. Después de ese período, que es el más accidentado, llega el momento donde el animal debe adaptarse a una órtesis”.

Sobre este proceso, el veterinario explicó que “es muy difícil porque aparecen problemas como el miembro fantasma y así como algunos animales a los dos días ya se acostumbran a la órtesis, otros tardan hasta tres meses y tuvimos un caso de un animal que demoró seis meses en adaptarse. Tenemos la ventaja de producir nuestras propias órtesis (recicladas, hechas de fibra de vidrio, caños de motos, resortes, fibra de carbón y goma eva) entonces cuando el animal se levanta de la cirugía ya las tenemos hechas”, agregó.

Por otro lado, también mencionó que “realizamos la anestesia troncular, donde dormimos los nervios para que no haya dolor durante la cirugía y después se hace un corte de los nervios que están pasando por ahí para que no lleguen al muñón y no generen dolor. Si bien hay dolor durante el post-operatorio, es prácticamente cero el dolor durante las primeras horas, incluso cuando se despiertan están mejor de dolor que antes de operarlo. Después, durante los primeros días, tienen algo de dolor y, a partir de las 2 o 3 semanas, empiezan a apoyar el muñón con órtesis y todo”.

“La calidad de vida es muy buena, sobretodo cuando ya se adaptan a la órtesis. Hay un momento donde se puede atrofiar el miembro porque no se usan los músculos, entre otras complicaciones que pueden surgir pero, por suerte, tenemos la estructura para resolverlos”, destacó Núñez y añadió que “también realizamos intervenciones a caballos con fracturas expuestas que nos permiten salvar muchas vidas y, en el peor de los casos, el animal puede vivir dos meses más”.

Una de las características del CRRE es su filosofía sobre la eutanasia. Al respecto, Núñez explicó que “los caballos que llegan no tienen propietarios y eso nos da la liberad de tener una lógica parecida a un hospital de humanos, donde prevalece el valor intrínseco del animal. Las eutanasias las realizamos con los mismos parámetros que se utilizarían en medicina humana, con protocolos que nos permiten ordenarnos en momentos de urgencia. La posibilidad de seguir un tratamiento hasta el final, sin importar los costos es una de las cosas que más valoro del CRRE”.

Sobre la capacidad del centro, mencionó que “lo ideal es tener 60 caballos, ya que contamos con 37 hectáreas, pero siempre estamos excedidos de animales por lo cual vamos poniendo rollos, fardos, balanceados para complementar la alimentación. Actualmente estamos cerca de 80 animales y nos preocupa por el tema de las enfermedades y porque es más difícil controlar los planes sanitarios”. Para graficar, Núñez enumeró que “entre los animales que tenemos hoy en día hay 15 amputados, 20 gerontes, otros 15 o 20 en tratamiento continuo y otros 10 en tratamiento intensivo. El resto en espera una adopción, la cual no es un proceso fácil pero tratamos de hacerlo rápido y asegurarnos que el adoptante sea el ideal para cada caballo”.

Por último, Núñez expresó que “por cada caballo que salvamos hay mil que mueren en el mismo momento a causa del maltrato por lo cual considero que nuestro trabajo es muy importante como un símbolo para que la sociedad empiece a ver a los animales de otra manera, con más respeto y cariño”.

“Sobre la comunidad veterinaria, desde el CRRE tenemos un gran respeto y admiración y siempre vamos a proteger la profesión. Buscamos un cambio de paradigma en la visión del animal pero entendemos que hay otra posturas, las vamos a respetar y no las vamos a atacar. Invitamos a los profesionales que piensan de nuestra manera a unirse para ver cómo se pueden generar charlas, difusión, porque falta eso para lograr cambios verdaderos a favor de los animales y de nuestra profesión”, finalizó Núñez.

CONTACTO

El Centro de Rescate y Rehabilitación Equina se encuentra en la localidad de Roberto Payró, provincia de Buenos Aires.

Podes contactarlos a través de su página web: https://centrocrre.org/ o en el Instagram: @caballos_crre.

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