La historia del Dr. Adrián de Antueno, el primer veterinario en “el fin del mundo”

Nació en Gualeguay (Entre Ríos), estudió en La Plata y en 1977 se convirtió en el primer veterinario en radicarse en Ushuaia, la ciudad más austral del mundo. Trabajó en el municipio local, en SENASA,fue legislador, ministro y hasta gobernador interino de la provincia. Actualmente es el presidente del Colegio Médico Veterinario de la provincia y dialogó con IntelVet en una nota exclusiva.

De Antueno se especializó en inocuidad alimentaria de los frutos de la pesca.

En el año 1963, el gobernador del Territorio Nacional de Tierra del Fuego, Ernesto Campos, solicitó al gobierno nacional envíe un veterinario a Ushuaia, la ciudad más austral del mundo, para atender cuestiones relacionadas a la sanidad animal y epidemiológicas, emergentes en aquella zona fronteriza. En ese entonces, Adrián de Antueno aún era un estudiante que imaginaba su futuro trabajando en la ganadería, como gran parte de su familia. Con esa idea, se recibió de médico veterinario, en el año 1973, y comenzó a ejercer la profesión junto a otros socios, en una clínica veterinaria en la ciudad de Gualeguay, provincia de Entre Ríos. Como la clínica no dio los resultados económicos esperados, de Antueno decidió seguir el camino de uno de sus socios (que un tiempo antes se había radicado en Río Grande, Tierra del Fuego) y se dispuso a continuar su carrera profesional en “la ciudad del fin del mundo”, enviado por SENASA a cumplir aquel rol que el gobernador solicitara tiempo antes, pero con la condición de radicarse definitivamente.

“Para mí fue una excelente oportunidad ya que me ofrecieron dos cargos oficiales: uno del Servicio Nacional de Sanidad Animal, en el que tenía que inspeccionar fábricas de congelado y conservas de centollas y bivalvos y otro en la Municipalidad, donde llevé adelante toda lo relacionado a bromatología”, expresó de Antueno.

“Mi familia en Entre Ríos se dedicaba a la ganadería por eso realicé la carrera con el objetivo de trabajar en lo mismo, ya como profesional. Me entrené en la facultad para atender animales de cuatro patas y finalmente terminé atendiendo animales con diez patas como la centolla o ninguna, como los mejillones y cholgas”. Reflexiona sobre sus proyectos y lo que le deparó el destino.

Trabajo en el frigorífico.

Sobre la condición de ser el único veterinario en la ciudad por unos cuantos años, Adrián relató que “al estar solo a miles de kilómetros de los centros de estudio, tuve que practicar mientras aprendía de todo, desde clínica de pequeños haciendo cirugías, cunicultura, porcinotecnia, hasta desratizaciones, desinfecciones, desparasitaciones y vacunaciones masivas a mascotas urbanas y al ganado, entre muchas cosas más. Todo lo que el veterinario podía y debía resolver, lo estudiaba y lo hacía. Fue un gran aprendizaje personal que en la actualidad trato de transmitir a los jóvenes colegas, aprovechando el amplio espectro de especialidades que nuestras incumbencias nos permite abarcar.”

Al respecto, recordó que “los clientes seguramente toleraban mis errores o los disimulaban ya que era el único al que podían recurrir”, dijo jocosamente y agregó “tuve la fortuna que me comprendieran quienes gobernaban y logré que me enviaran a cursos y congresos para continuar aprendiendo y no desactualizarme académicamente. Tengo en mi currículum el haber participado del Primer Congreso Mundial de la Carne, fui Delegado de Tierra del Fuego en la Primera Reunión Nacional de Bromatología, en la primera y segunda Reunión Latinoamericana de Ciencias y Tecnología de los Alimentos como en varios congresos de medicina veterinaria entre muchos otras capacitaciones que fui recibiendo”.

En su oficina

Por otro lado, de Antueno explicó que “en la gestión municipal, tuve que explicarle a las autoridades como a los propietarios de restaurantes u hoteles la importancia del control e inocuidad alimentaria. A su vez, tuve que entrenar a los inspectores de comercios y redactar la legislación sanitaria, porque no había nada regulado localmente. Mientras en mi trabajo en SENASA, durante muchos años fui el único veterinario oficial del servicio por lo cual a mis funciones habituales se sumaban los sangrados para estudios de aftosa, brucelosis y tuberculosis, entre otras cosas que demandaban mi presencia en el campo”.

Al ser Ushuaia una ciudad cuya su economía se dinamiza a través de la pesca, el veterinario explicó que “comencé trabajando en el control higiénico sanitario de las plantas pesqueras, tanto flotantes en buques factoría, como en tierra y fue así que con el paso del tiempo, tuve que especializarme en el control e inocuidad alimentaria de los frutos de la pesca, una rama del conocimiento que muy pocos veterinarios del país tenemos. Con el tiempo fueron llegando más profesionales pudiendo dedicarme a programar y dirigir, dejando un poco el trabajo a campo al delegar responsabilidades”.

De Antueno es el actual presidente del Colegio de Médicos Veterinarios de Tierra del Fuego.

Por otro lado, sobre su experiencia política en la que se desenvolvió como legislador, ministro de Gobierno, de Salud Pública y Acción Social y de Economía y hasta gobernador interino, expresó que “hicimos mucho por la profesión desde esos cargos, generando (siempre hablando de la medicina veterinaria) leyes de sanidad animal que están todavía vigentes y que permitió preservar a Tierra del Fuego de muchas enfermedades, que sumado a su insularidad la convierten en una provincia envidiable sanitariamente, aunque con serios problemas como el de los perros urbanos sueltos y los asilvestrado en la zona rural y tampoco hemos podido lograr que el lema de “Una Salud” se haya hecho carne en todos”.

Ushuaia pasó de tener 6000 habitantes en la década del 70 a ser muchos más de 100.000 en la actualidad, esa expansión demográfica también se trasladó a la cantidad de mascotas y de veterinarios en la ciudad. “La mayoría de los que llegan a trabajar se dedican a pequeños y como ha crecido la población les va bien, aunque como en todos lados siempre hay que pagar derecho de piso.”, explicó de Antueno aclarando que “el principal problema que se presenta es el de la vivienda. Si lo resuelven, el resto es mucho más accesible porque los costos de alquiler son muy elevados”.

En uno de los tantos eventos que participó.

Además, Adrián nos dijo “me tocó vivir esta feliz experiencia por lo que trato de agradecerlo brindándome a quien lo requiera o necesite, sabiendo que todo se puede lograr y que los veterinarios estamos capacitados para realizar muchas cosas. Lo que no se sabe se puede practicar y aprender, la facultad te da una base muy importante y cualquiera de las especialidades en que uno se quiera involucrar dan sus frutos, en la medida que se dediquen, sin dejar de estudiar ni de actualizarse o de participar en los Colegios y Consejos Veterinarios porque son los que defienden y propician el desarrollo de nuestra profesión y crean una red de contactos a lo largo y ancho del país”.

De Antueno brindando una conferencia.

Por último, de Antueno expresó que “actualmente atiendo una consultora en servicios veterinarios para la industria de los alimentos y me dedico a escribir mis vivencias, a dar conferencias o charlas desde nivel preescolar hasta el universitario, como una forma de difundir los conocimientos adquiridos y la extensa experiencia que es la parte más rica de la sabiduría, a mis colegas”.

Adrián con su último libro publicado.

This Post Has 3 Comments

  1. Fernando

    Bravo Adrian !!

  2. Anónimo

    Querido amigo Adrian que orgullo es ser tu amigo y de los tuyos felicitaciones Adrian un abrazo muy grande.

  3. Anónimo

    Adrián de Antueno es un genio
    Seria importante que muchos lo imitaran
    Te felicito

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