La M.V.Z. Erika Alandia y la prevención de enfermedades zoonóticas en comunidades de la Amazonia: “Es muy difícil controlar una enfermedad si no se entiende su origen”

La profesional nacida en Bolivia cuenta con una maestría en Ciencias Agrícolas, Seguridad Alimentaria y Manejo de Recursos Naturales en los Trópicos y Subtrópicos, de la Universidad de Hohenheim (Alemania) y dialogó con IntelVet sobre su experiencia laboral y el rol de los veterinarios dentro del concepto de Una Salud.

Erika Alandia es una médica veterinaria y zootecnia, recibida en la Universidad Autónoma del Beni (Bolivia), con una maestría en Ciencias Agrícolas, Seguridad Alimentaria y Manejo de Recursos Naturales en los Trópicos y Subtrópicos, de la Universidad de Hohenheim (Alemania) que en los últimos 15 años ha trabajado generando capacidades para la vigilancia, prevención y control de enfermedades en áreas de interface entre animales domésticos, animales silvestres, personas y el medio ambiente que éstos comparten. Su trabajo busca promover el enfoque de “Una Sola Salud” mediante esfuerzos multidisciplinarios, intersectoriales e involucrando a diversos actores. Fue coordinadora del componente de Veterinaria para la Conservación de WCS-Bolivia; coordinadora para Bolivia del Global Health Program de la Wildlife Conservation Society (WCS); coordinadora para Bolivia del Programa de Amenazas Pandémicas Emergentes – PREDICT, liderizado por la Universidad Californa-Davis; consultora para la Unidad de Gestión de Riesgos y Cambio Climático de FAO Bolivia e investigadora adjunta del Instituto de Ecología de la Universidad Mayor de San Andrés. Actualmente es coordinadora para proyectos en Una Salud/One Health en la fundación boliviana Teko Kavi y consultora independiente, realizando diversos estudios bajo el enfoque Una Salud e investigaciones de enfermedades en fauna silvestre con potencial de transmitirse a los seres humanos y afectar a la conservación de la fauna silvestre.

En una nota exclusiva con IntelVet, la destacada profesional boliviana contó que “actualmente formo parte de un proyecto llamado “Nextcap”, de la Fundación Teko Kavi, donde buscamos fortalecer redes de colaboración, extensión y capacitación para mejorar la salud en comunidades de la Amazonia”.

TRABAJO EN COMUNIDADES INDÍGENAS DE LA AMAZONÍA
“Se trata de un proyecto orientado a enfermedades zoonóticas, que en una primera fase estuvo enfocado al trabajo con la leptospirosis en dos comunidades indígenas “Tacana” donde sospechábamos que había la enfermedad, pero no había reportes oficiales”. El trabajo consistió en un “muestreo participativo junto con la gente, tomando muestras en humanos y en animales doméstico que arrojó un alto porcentaje de circulación de la enfermedad en humanos de ambas comunidades: en una 33% de positivos y en la otra del 18%”.

Al respecto, añadió que “era una enfermedad que, supuestamente, no estaba en la zona, entonces fue una gran sorpresa y una alarma obtener esos porcentajes tan elevados”.

Luego, Alandia explicó que “una parte de trabajo es hacer la investigación, otra parte es capacitar a la gente para que conozca el origen y efectos de la enfermedad y sobre las medidas para evitarla, y otra es trabajar con la gente para buscar estrategias participativas donde ellos propongan soluciones que, en sus condiciones, en sus zonas y en su cultura, puedan servir para prevenir las enfermedades”.

“Primero hicimos un proyecto piloto y ahora estamos con una segunda fase de proyecto donde ha pedido del Ministerio de Salud que entremos a dos nuevas zonas donde se están presentando muchos casos de leptospirosis, algunos combinados con hantavirus, y donde también se han presentado recientemente casos de fiebre hemorrágica debido a los severos cambios de uso de suelo que se están dando en esas zonas”. Esta segunda etapa también incluirá “el trabajo con unidades educativas, colegios de la zona para que sea los profesores quienes nos ayuden a difundir la información a los chicos de la secundaria sobre las enfermedades transmitidas por roedores y por mosquitos, sus causas y formas de prevención. Para ello estamos elaborando y dotando de material didáctico y planes educativos para su manejo en aula”, añadió la veterinaria boliviana.

CUIDADO DE LOS ANIMALES Y DE LAS PERSONAS
Sobre la modalidad de incluir a las personas para encontrar las soluciones, Alandia explicó que “es una forma distinta de hacer la investigación en la cual las personas se capacitan para poder ser parte de las investigaciones y tienen mayor empoderamiento. Desarrollamos un trabajo conjunto en donde aprovechamos el conocimiento de ellos de su zona, su cultura, para sumarlo a las potenciales soluciones”.


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En ese sentido, comentó que “con la experiencia me fui dando cuenta que no hacemos absolutamente nada por el cuidando de la salud el animal (domésticos y silvestres) si no cuidamos también la salud de las personas y del medio ambiente porque muchos de los problemas de salud animal están relacionados a malas prácticas o prácticas no tan eficientes, tanto hacia el cuidado del animal, la salud del medio ambiente como en el cuidado de la salud de las personas”.

Además, mencionó que “muchas veces el problema es simplemente que no se entiende el origen de las enfermedades, el cual muchas veces está ligado a nuestra inadecuada forma de relacionarnos con la naturaleza. Entonces si quieres evitar que una enfermedad esté presente en una zona o se dispare, es muy difícil lograrlo si la gente no entiende de dónde viene esa enfermedad. Por ello, una parte del trabajo es interactuar con las personas para conocer su situación y para brindarles información sobre ciertos aspectos del origen de las enfermedades que, en algunos casos, desconocen”.

“Las personas de las comunidades indígenas tiene una lógica muy distinta la gente de la ciudad, son súper pragmáticos, no hay problema al que no le encuentren una solución de forma sencilla, sin complicarse y sin hacerse drama. Es un aprendizaje constante y eso es lo que me encanta: que nunca dejas de aprender de la gente, de los animales y de la naturaleza. Sentirme parte de todo eso para mí es el mayor regalo que puedo tener”, añadió Erika.

INVESTIGAR PARA PREVENIR ENFERMEDADES
Sobre la situación en Bolivia, mencionó que “los recursos para hacer investigación en Bolivia son casi inexistentes, más aun cuando se trata de investigar enfermedades en fauna silvestre, ya que no se trabaja mucho el tema por lo que nos toca ir buscando fondos internacionales que, por suerte, luego de la pandemia están empezando a soltarse para este tipo de investigaciones en enfermedades zoonóticas”.

En ese sentido, Alandia recordó el primer trabajo que realizó al retornar a Bolivia: “hicimos un diagnóstico de los problemas que tenía la gente de las comunidades indígenas Tacanas y exploramos la posibilidad de que puedan criar animales como alternativa a la caza de animales silvestres para reducir la presión de la cacería”. Al respecto, la veterinaria mencionó que “a partir del mismo descubrí la importancia de trabajar bajo un enfoque integrativo (humano/animal/medio ambiente), que es cuanto promueve el concepto de Una Salud, y la importancia de usar la investigación para poder brindar soluciones adaptadas a la zona dónde uno trabaja”.

Además, destacó que “contar con datos científicos sólidos es fundamental para poder hacer una toma de decisiones adecuada para la prevención de enfermedades, y eso es cuanto busco hacer con mi trabajo: ayudar a las comunidades, autoridades locales, departamentales y nacionales de las áreas de salud pública, sanidad animal y conservación, a tomar mejores decisiones que nos ayuden a vivir en ambientes y ecosistemas más saludables”.

LA MUJER VETERINARIA
Sobre las dificultades que atravesó por ser mujer y dedicarse al trabajo a campo, recordó que “la región donde estudié es zona ganadera y machista, no era común ver a una mujer trabajando en campo. Las mujeres estaban más en laboratorio o en la clínica del gato y el perro, pero mi fascinación siempre fue el campo, me gustaba ir a vaquear, no fue fácil pero lo pude lograr”.

“Creo que cuando uno ama lo que hace no hay barreras ni límites para poder llegar a cumplir tu sueño”, remarcó Erika.

LOS DESAFÍOS DE TRABAJAR EN CAMPO
Sobre el trabajo en campo, explicó que “lo que más me gusta es estar en la naturaleza, es algo que me atrapa, esa sensación de libertad total”. Por otro lado, añadió que “también es bastante desafiante, no solo por las condiciones climáticas y geográficas, sino también por el transporte, la falta de confort y de servicios básicos como el agua o un baño”.

“Es desafiante a todo nivel, con problemas que se presentan y debes resolver sobre el terreno, entonces hay que ser bien imaginativo para poder encontrar soluciones y por eso es tan importante el trabajo en equipo”.

“TODOS TENEMOS UN ROL QUE JUGAR EN LA SALUD”
Por último, Alandia le dejó un mensaje a todos los veterinarios y veterinarias de la comunidad IntelVet: “Es importante que nos demos cuenta de que todos tenemos un rol que jugar en el cuidado de la salud, que puede ir desde lo más sencillo a lo más específico. Por ejemplo, los colegas que trabajan en clínica de pequeños animales pueden enforcar su trabajo como Una Salud entendiendo que, en la ciudad, el ecosistema de un animal se constituye en el lugar donde vive ese paciente, y ayudando para que ahí, la relación humano-animal-medio ambiente sea más armoniosa y funcione mejor. Además, podemos ayudar haciendo que la gente entienda que nosotros como humanos somos parte del problema de la salud de nuestros animales y de nuestros ecosistemas, pero también podemos y debemos ser parte de la solución en beneficio de todos”.

This Post Has 2 Comments

  1. Rolo

    Excelente Profesional y orgullo Boliviano… Felicidades por el gran trabajo Dra. Alandia.

  2. Óscar rocha

    Toda una vocación y una vida en una linda acción en favor de la naturaleza

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